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El yacimiento del Puerto de la Nava, en el que se han realizado cuatro campañas de excavaciones oficiales, está situado a unos 5 km al suroeste de Cabeza del Buey, casi en el límite de la provincia de Córdoba. Se llega al yacimiento siguiendo la carretera que sube al Puerto de la Nava desde Cabeza del Buey, en el alto, a mano izquierda, antiguo cordel de ganado y antes calzado de acceso, que serpenteando por entre un magnífico paisaje baja al valle de la Sierra del Aliso. Es un paraje que debió ser idílico y que hoy está casi desforestado y seco se extienden las ruinas por un área de más de 25.000 metros cuadrados de huertas y pequeñas suertes de secano que están intensamente pobladas y explotadas.
Las excavaciones tuvieron como director a Don Ángel Calero Carretero desde 1979 a 1983. Este yacimiento tiene su razón de ser en la abundancia de aguas incluidas las de tipo medicinal y en la belleza del paisaje natural que convertiría a la zona en un lugar ideal para el descanso y la toma de baños curativos. El hallazgo de monedas de época trajana (poner fotos de las monedas del libro de Vicente), permite suponer que se construyó a finales del siglo I d.C., data que puede admitirse también para el capitel conservado en la Iglesia Parroquial.
Distinguimos aquí tres espacios: el primero se trata de un edificio orientado al norte, visibles sus muros, que tiene planta casi cuadrada con un ábside en su lado norte. La fábrica del edificio es de opus caementicium a base de mortero de cal y piedras de medianas dimensiones que se apoya en otra hila de piedras más gruesas. Los sondeos practicados en este espacio en la primera campaña no aclararon su funcionalidad.
El segundo espacio es la planta habitación, zona de máxima concentración de tegulae, piedras y fragmentos de mosaico. Se trataba de un edificio que creen estaría estructurado en torno a un peristilo o atrium en el que los usuarios de las termas vivirían. La organización de esta residencia podría ser, básicamente, la de un hotel en el que cada cliente ocupa una parte del peristilo al aire libre que se comunica con una primera habitación “estar” y una segunda el cubiculum. En medio de gran cantidad de materiales de construcción y tierra rojiza suelta, son abundantísimos los fragmentos de arquitectura decorativa de mármol.
En la campaña de 1981 se excavaron dos habitaciones orientadas de oeste a este que miden 4´40 m x 4´40 me la primera y 4´40m x 3´80 m la segunda comunicadas en su pared este por un vano de 1m de anchura. La segunda habitación permite el acceso a lo que han considerado el atrium o peristilo. El muro que por el norte delimita estas habitaciones y el atrium se prolonga unos 4 metros hasta alcanzar una hilera de ladrillos colocados en forma semicircular que se dibuja al noroeste.
En la última campaña se excavaron las habitaciones 3 y 4 con dimensiones similares a las anteriores, aunque no aparecen comunicadas entre sí. En estas habitaciones se hallaron mosaicos con teselas azules y cuadrados blancos, los pavimentos están en posesión del Ayuntamiento de Cabeza del Buey, en un estado muy deteriorado y apenas conservado para la grandísima importancia que tienen, a la espera de que muy pronto puedan darle el tratamiento y conservación que se merecen.
El último espacio excavado (las termas) es el situado más al oeste y es la razón de ser de todo el yacimiento, que concentró toda la excavación del año 1980. En un espacio de más de 35 metros con orientación norte-sur se dibuja una planta termal de la que se conoce solamente una parte, el hypocaustum, dividido en cuatro tramos, un pequeño labrum y un sudatorium.
El edificio termal debía ser un conjunto grandioso y como el resto de los espacios descritos magníficamente ornamentados y decorados. La planta del edificio termal de disposición axial, se estructura de sur a norte. Encontramos la dependencia conocida como sudatorium, pavimentada de opus signinum y está asociada con la piscina circular de 2 metros de diámetro destinada a servir de paso previo al baño de vapor, se trata del labrum. A partir del labrum, sólo se conserva la planta soterrada del edificio termal, el hipocaustum que sostendría posiblemente el tepidarium o piscina de agua templada y el caldarium o piscina de agua caliente. Éste tiene un pavimento de ladrillos de diversos tamaños, está dividido en cuatro partes que se disponen de sur a norte.
Por los datos obtenidos se puede concretar que estas termas tuvieron dos épocas de esplendor, una a finales del siglo I o principios del siglo II y otra en el siglo IV.
El director de las excavaciones D. Ángel Calero solicitó a la Subdirección general del Patrimonio Artístico de la Junta de Extremadura la declaración de Monumento Nacional y de Interés Histórico Artístico para estas ruinas romanas, puesto que esta calificación redundaría no sólo en beneficio de nuestro Patrimonio Arqueológico-Monumental, sino también en la reactivación cultural y económica de Cabeza del Buey y su Comarca. Más de 20 años después de realizar este informe, no ha habido respuesta positiva por parte de la Junta y la ruinas cada vez están más deterioradas por falta de cuidados por parte de los organismos oficiales.
Desde la Asociación Cultural Manzarabía hacemos un llamamiento público para que todo esto se solucione y que se puede facilitar a los turistas el acceso a dichas ruinas ya que están en fincas privadas alambradas imposibilitando su visita como se merece.
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